domingo, 29 de julio de 2012

Quizás parezca que me vaya...Por Liú Santiesteban

Quizás parezca que me vaya, porque de todos me despido…Quizás parezca que te olvido, por elegir este camino…Quizás parezca que te entrego en cada paso que doy…Quizás parezca que no soy el gemido en tu canción…Quizás parezca que conmigo se escapa algún sueño perdido. Quizás no se vea el mar ni la arena…quizás no se oigan mis gritos, ni se sienta la sal de mi temores…Quizás no creen en amores que duran toda la vida…Quizás no parezcan sana la herida, ni genuinos mis temblores…pero ¿qué sabe nadie de nuestros colores?

La brisa le bailaba en la piel, y la incertidumbre a veces le tragaba las emociones. Casi cada paso se sentía seguro, certero. ¿Es posible caminar hacia tu destino, alejándote de él? Ningún recorrido está exento de peligro_ pensaba. Los riesgos a veces le estrujaban el corazón; y por un momento, a veces infinito, sentía pánico. Un dolor agudo le atravesaba la garganta, como antes lo había hecho el río dulce, que calmaba su sed. Pero seguía esa voz bendita que le prometía un minuto mejor. Seguía porque sabía que dándole la espalda estaba enfrentando la promesa. Desafiando la luz a iluminar el día…la vida.

No sería fácil andar con el alma desnuda hacia el nido de fieras. No sería fácil la espera, ni la humedad, ni negarse, ni cantar. No sería fácil amar de esa manera, ni vivir, ni respirar; con esa mezcla de alegría y pesar, de optimismo y de miedo, de fe y desasosiego. Pero más vale andar, casi sin pensar…solo sintiendo la energía poderosa de su universo.

Sin embargo se detuvo un instante. Un aliento en la nuca. ¿sería solo el viento? Cerró los ojos y sintió la miel bañando sus labios. Miró al cielo…temiendo lo peor, pero nada vio que le impidiera moverse. Miró hacia atrás y entonces le vio venir…directo hacia ella…como tantas veces lo había soñado. Con tanta fuerza y temeridad, que echó a correr. Y mientras más se alejaba…más cerca se encontraba…más le tocaba, más le sentía, más le abrazaba…más le besaba.

Le dolían los olores de tanto correr, los sabores, los recuerdos, las mariposas y los girasoles. Y todo se volvió invisible en la última etapa de la línea, porque ya no le perseguía el destino, ni el mar, ni la arena…sino que la esperaban…como por arte de magia…al final del camino, que no era sino el principio. Y lloró sonrisas y sonrió lágrimas; y abrió los brazos…y se detuvo un instante para siempre… y respiró en su pecho. Y caminó por su cuerpo, rehaciendo los sueños rescatados…se bebió su piel…y despertó, para seguir soñando.

Palma de Mallorca 03.2012
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